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lunes, 27 de abril de 2009

Sobre 'El Quijote' como basamento de la narrativa moderna y la literatura como sistema mito/ religioso

El teórico de la Pompeu Fabra Javier Aparicio Maydeu, en su (muy) interesante ‘Lecturas de ficción contemporánea’ (Cátedra, 2008), atribuye una vez más a El Quijote el carácter de piedra angular hacia la que posteriormente todas y cada una de las piezas de ficción contemporánea estarían endeudadas, a saber: «a) Reescritura paródica de la tradición literaria, ironía intertextual y double coding (esto es, remisión al connaisseur y al lector común de forma simultánea) […] b) No linealidad, fragmentación (digresiones, añadidos, interpolaciones de relatos en la historia principal) y construcción entrópica o contrapuntística del relato […] c) Improvisación: escritura libérrima sin cahier de notes […] d) Hipertextualidad, transformaciones por parodia o imitaciones por pastiche […] e) Transtextualidad e intertextualidad, la cita y el guiño libresco […] f) Perspectivismo e impostura en el manejo de las instancias narrativas: autor implícito representado, narrador heterodiegético, narrador intradiegético-personaje, narratarios, autor ficticio no narrador, intrusión del autor, etc […] g) Anisotopía semántica y transgenericidad […] h) Mecanismos de complicidad texto-paratexto […] i) Hacia la tematización del lector: el narrador transcribe el texto de Cide Hamete exhortando al lector partícipe a juzgar sus personajes y la autenticidad de su relato rompiendo la ilusión contraída en el pacto narrativo […] j) Concepción de narradores ambiguos y desconcertantes cercanos al modelo de narrador no fiable enunciado por Wayne Booth […] k) Exaltación de la técnica: virtuosismos estilísticos y exhibición de sus capacidades narrativas […] l) Literatura y vida. Fenómenos de metalepsis […] m) Simbiosis historia (verdadera)-relato (imaginario) y la importancia que alcanza para el lector contemporáneo a la luz de la teoría de Hayden White de la historia como relato, que no como discurso, a vueltas con la construcción de la narración de la historia y la imaginación narrativa […] n) Metatextualidad, aporía, glosas autoriales y escritura en segundo grado. El texto concebido como palimpsesto.» Al margen de que algunos de estos rasgos parezcan solaparse entre sí (i.e., puntos “b” y “c” o “a” y “e”), la excelente lectura del texto cervantino que Aparicio Maydeu nos ofrece favorece la confusión del sistema literario como sistema religioso basado en el mito, y que tan característico se presenta en el Canon (pienso en la teoría de Bloom sobre los poetas fuertes, o la concepción de Baudelaire como último revulsivo auténtico en la Historia de la Literatura, que defiende el catedrático José Antonio Millán: el fetichismo de autores casi siempre varía según impredecibles —y personalísimos— baremos), en la medida que atribuye a un único sujeto —que puede ser Cervantes o Shakespeare o Dante— la generación del paradigma o salto cuántico sin precedentes o hipotextos; algo que en principio pasaría por inaceptable o irracionalista para cualquier interesado en los fundamentos de la creatividad —cutting edge—, y que debería servirnos para empezar a estudiar con fruición el mapa de referentes de los clásicos, antes de ser devorados por un culto sin ambages.

3 comentarios:

Luna Miguel dijo...

esto es divertido?

carlos maiques dijo...

Hmm. A su modo es divertido.

Quizá, con todo, prefiero algunas novelas ejemplares a este manantial cervantino, pero sin duda es debido a la fama e inercia de la Gran Obra. ¿Origen de la ficción contemporánea en el salto cuántico de fe literaria?. (Javier Aparicio Maydeu dice más cosas de las que puedo leer a través de la reseña). El culto masivo de la escolástica del libro. Bloom y la religión de los Letraheridos, esos aspirantes a la auténtica tarea del diletantismo eónico, que se dedican durante cientos de años a comentar sus diferencias de criterio. Una casi definitiva y aunque no castradora, al menos reductora visión de la obra como espejo, especie de espacio representacional de lo actual y contemporáneo de cada época. Un cachito de significado para cada momento. Retratos o arquetipos. Crítica y lectura como psicodrama. Pseudo crítica y comentario como (i)limitada parodia. Fracasos absolutamente logrados en lo simbólico y perdurable de la fallida peripecia. Si como Calvino, admitimos que un clásico es aquella obra que nunca termina de agotarse, habremos de reflexionar sobre la elasticidad de la duración, de la venta de sentido que ha de verse en la continua vigencia de este clásico, este gigantesco usurero de las letras que narró una quema de libros para hacer desaparecer a todos los demás en su trayecto. Las deudas, qué daño hacen siempre. Un saludo y hasta otra.

El Miope Muñoz dijo...

Quería decir que hay un culto religioso provocado por la ignorancia intelectual que hay en el debate ¿no?